En la panza đź«¶

 Desde que supe que estabas en la panza no pare de vomitar. Se ve que movias todo tanto dentro de mi que mi cuerpo no podia asimilar nada de lo que comĂ­a. 

Hasta que llegamos al - amado - cuarto mes. AhĂ­ todo se volviĂł color de rosas y pude empezar a disfrutarte. Empezaste a moverte dentro mĂ­o (y como te movias!), durante las noches cuando me iba a dormir no parabas de patearme. A mĂ­ me encantaba y a papá no sabes cuánto (era su manera de sentirte) 

Yo siempre fui de buen comer pero ahora, no estaba comiendo por dos, parecia que comĂ­a por 3! 

EngordĂ© 18kg en todo el embarazo. Solo porque llegaste antes (ya vamos a llegar a esa parte) sino creo que llegaba a los 25kg! 

Me comĂ­ todo, dormĂ­ muchas siestas, me mimaron todos mucho. Y nunca deje mi rutina de trabajo. 

Daba clases toda la mañana en casa. Seguro has escuchado muchas veces a mamá enseñando matemática y quĂ­mica desde la panza. Y despuĂ©s agarraba el auto y me iba con vos en la panza a trabajar al laboratorio. 

Todas las visitas a los medicos eran buenas. Todas eran buenas noticias, estabas creciendo maravillosa dentro mĂ­o. 

Con papá decidimos que ibas a nacer en Mar del Plata. Yo me sentĂ­a más segura por si surgĂ­a alguna complicaciĂłn. AsĂ­ que desde que cumplĂ­ la semana 30 aproximadamente empezamos a viajar una vez por mes para hacerme controles allá y conocer a mi nuevo obstetra y parteras. 

Creo que en total viajamos 3 o 4 veces (mira como ya me empieza a fallar la memoria) hasta tu llegada. 

El miĂ©rcoles 8 de mayo de 2024 entre en licencia por maternidad. Un mes antes de tu fecha probable de parto. Decidida a descansar, seguir comiĂ©ndome todo y mirar todas las pelis y series que pudiera hasta que llegues. 

Me relajĂ©, habrá sido por eso? 

Ese mismo viernes terminĂ© de armar tu mochila con las 6 mudas de ropa que nos pedĂ­an para vos. Todo rotulado y en bolsas ziploc. Mamá es muy metĂłdica (para no decir hincha pelotas), ya lo sabrás. 

Hasta el momento ya habĂ­a hecho dos cursos. De crianza y de los primeros dĂ­as del bebĂ© en la casa. Y habĂ­a leĂ­do un libro sobre como dar la teta. Eso en el tiempo libre que tenĂ­a entre los trabajos. 

Ese sábado me levantĂ© y me sentĂ­ rara. Le dije a papá, que sentĂ­a algo distinto y que debĂ­amos prepararnos. El lunes siguiente cumplĂ­a la semana 36, asĂ­ que yo sabĂ­a que todavĂ­a faltaba hornearte mucho más. Por eso no me preocupe tanto. 

Esa tarde salimos a hacer lo que serĂ­a el Ăşltimo paseo con vos en la panza. Papá lo llevaba a Bali con la correa y yo a vos en la panza. Caminamos por dĂłnde lo hacĂ­amos siempre, solo que esta vez no me dejabas moverme como siempre. Tuve que parar 3 veces, ponerme de cuclillas y respirar para poder seguir. 

Volvimos y me acostĂ©. Tenia que descansar. Ese lunes tenĂ­amos control en Mar del Plata. 

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